La práctica mágica y devocional ante el desanimo



The Book of Psalms, de Frank C. Papé (1898)


La vida de un practicante del Arte, en sus muchas formas, no solo dentro del Arte Brujo específicamente, no está exenta de altibajos, de situaciones problemáticas, conflictos de índole económico, amoroso, sentimental. Por supuesto que podemos ser victimas de ira, tristeza, depresión, apatía, y en general falta de ánimo.

Frente a estas situaciones, muchas veces estresantes, podemos decirnos a nosotros mismos que simplemente ‘no estamos de humor para hacer el trabajo’, en clara referencia a las diversas practicas espirituales. Hace años hubiese estado de acuerdo en no hacer nada, en que solo con la mentalidad correcta y firme, se deberían emprender estos menesteres; hoy en día mantengo esta prerrogativa en lo que respecta a las grandes operaciones ceremoniales, pero mi visión en torno al resto de prácticas es otra.

Creo que debemos mantener nuestra rutina espiritual, aunque no nos sintamos ‘en la zona’, en el estado mental y anímico ideal para comulgar con la otredad.

Y es que es poco probable que todos los días estemos con la mejor de las energías y disposición. Aún así, los Dioses y espíritus siguen estando allí, sin importar como nosotros nos sintamos, y la rueda energética continúa girando, nos guste o no.

Hay ofrendas que deben seguir siendo otorgadas, ya sea por pacto o costumbre, costumbre que edifica un momentum energético. Y los Poderes deben recibirlas, independientemente de que nos sintamos maravillosos, o en el suelo.

La Otredad existe fuera de nosotros y nuestras tragedias diarias, esto es una realidad que debe ser interiorizada en cuanto comenzamos nuestro viaje espiritual. 

Debes alimentar a tus hijos, aunque te levantes de mal humor o cansado/a en la mañana, ¿no?

Esto aplica tanto para la devoción como para los trabajos más activos, la meditación debería hacerse diariamente, aunque nuestra cabeza se encuentre distraída por mil y un problemas. El poder de la rutina, dentro del Arte, es bastante significativo; y aunque no estemos con la mentalidad idónea, tendrá igualmente un beneficio, por más pequeño que sea.

Repito, pues es de suma importancia: estamos construyendo día a día un momentum energético. Es muy probable que no todos lo perciban activamente, pero ocurre.

Incluso dentro de rituales menores el hacer el trabajo, aunque no nos sintamos del todo bien, es importante. Aunque no estemos al 100% en ello, igualmente liberamos energía y nuestra voluntad superior ejerce su acción; recordemos que no solo somos nuestra mente consciente, sino que somos diversas entidades en una, somos la Neshamá, la Rúaj y la Nephesh simultáneamente.

A veces hay que hacer toda la parafernalia, aunque sintamos que no nos servirá de nada; eso es lo que diferencia a un curioso de un mago/brujo exitoso/a. El segundo entiende que las ‘cosas’ se mueven, so pena de como estemos nosotros emocionalmente. 

Incluso en ocasiones hay que decir las conjuraciones y plegarias, aunque estemos anímicamente vacíos y desprovistos de emoción. Momentum energético, ¿recuerdan?

En lo personal, diariamente debemos realizar salutaciones al curso del sol, donde estemos, como estemos, nos sintamos fenomenales, o hayamos acabado de discutir con alguien; los himnos a veces son recitados con gran aplomo y sentimiento, otras no podemos esperar a terminarlos rápidamente.

Empero, el trabajo es hecho, haga sol o relampaguee, y los beneficios se manifiestan, aunque sea sutilmente.

Los engranajes del trabajo mágico y espiritual una vez que empiezan a girar deben continuar siendo aceitados, sea el mejor día, o el peor, que estemos teniendo.

Eventualmente el saber que incluso frente al más grande desanimo y apatía estas efectuando las devociones, honrando los compromisos con los espíritus, y manteniendo tu rutina mágica y espiritual en general, te dotará de un gran respeto propio, que se extenderá a la visión que los Poderes tendrán de ti; recuerda, existen fuera de nosotros, y forman su propia opinión de quien trata con ellos.

Fundamental no rendirse, vendrán días mejores, pero si se pierde el momentum que hemos estado construyendo, retrocederemos, innecesariamente, dentro de nuestro sendero personal. Somos probados constantemente, incluso por nosotros mismos y nuestra más alta voluntad. 

Así que, continuad, encended los perfumes y las velas, recitad los himnos, meditad; aunque en el fondo os sintáis sin el mínimo deseo, aunque penséis que no servirá de nada. Seréis recompensados, os lo aseguro. 


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