Círculos Imaginarios



La Strega, de Salvator Rosa (circa 1646)

… "Durante las evocaciones externas al círculo es este el que sirve de barrera para evitar que las entidades llamadas a la manifestación puedan dañar de alguna forma al practicante, como pudimos ver en la citada experiencia de Benvenuto Cellini; de la misma forma el circulo protegerá al individuo de cualquier peligro externo mientras opera sus menesteres mágicos en el seno del mismo. De allí la grave importancia de demarcar de alguna forma la circunferencia del espacio protegido, las formas modernas que intentan imitar, muy fallidamente sea dicho, al Arte, defienden que es posible visualizar los límites del circulo y que con eso será suficiente, es una suerte que esta clase de pensamiento banal y facilista no imperara en la mente del nigromante de Cellini, o probablemente nunca hubiésemos llegado a leer su relato"... 

L.J. Tang 


El extracto anterior pertenece a un proyecto personal, y que hace un tiempo decidí compartir someramente en la página de Facebook de Serpientes de Plenilunio. 

Desde hace bastante tengo una lucha permanente, y sin cuartel, contra la desidia moderna dentro del ámbito pseudo-ocultista occidental, digo pseudo porque en el verdadero ambiente ocultista, esto no está presente, o cuanto menos no de forma tan grave y marcada. Mi intención directa es alejar a los flojos y haraganes del Arte Magice, y ojalá a todos aquellos que creen que pueden imponer sus inclinaciones personales, la gran mayoría de las veces nacida del facilismo o un exagerado sentido de importancia personal, a los principios tradicionales del Oficio, y a las fórmulas adecuadas para propiciar a los Poderes. 

Aun así, sería ridículo el que yo mantenga una posición de forma inalterable en el tiempo, cuando evidencias históricas demuestren lo contrario; además mostraría muy negativamente la clase de practicante que soy al soportar, por mera obstinación, una idea errónea. 

Bueno, diría que no enteramente errónea, pues indudablemente una gran mayoría de practicantes, ya sean neo-paganos o magos/brujos propiamente, evitan llevar a cabo los procedimientos ritualisticos completos en beneficio de su comodidad; por lo que el pensamiento banal al que hago referencia, existe y se mantiene. 

Pero, en honor a la verdad, la posibilidad de construir círculos mágicos tan solo con la imaginación, sin demarcarlos en el suelo de alguna manera, existe; aunque ello no quiere decir que, durante las evocaciones a manifestación, se deba prescindir del verdadero círculo mágico, en dichos casos es absolutamente imperativo. 

La principal referencia histórica de la existencia de círculos mágicos no físicos/demarcados la encontramos en la magna obra de Sir Reginald Scot, The Discoverie of Witchcraft

El libro, recomendado a cualquier Buscador o practicante, supone un intento de exponer, de manera altamente escéptica, las creencias y practicas de la brujería durante la Edad Moderna (Siglos VX-XVIII), y como la persecución de las brujas fue una atrocidad no cristiana, por parte de la Iglesia de Roma; es llamativo, e hilarante, que un libro escrito con el propósito de dejar en evidencia la falsedad e ilusión de las artes mágicas, se convirtiese realmente en un grimorio de conjuros y rituales. Y es que Scot recopilo magistralmente, y con grandes detalles, muchos de los grandes, y pequeños, procedimientos mágicos británicos. 

Considero importante hacer hincapié en las buenas intenciones del mentado autor, pues uno de sus objetivos era evitar la continua persecución de grupos demográficos susceptibles a servir de chivos expiatorios.

Indiferentemente de esto, The Discoverie of Witchcraft es una joya del Oficio, salvaguardando historia y praxis.

Volviendo a los círculos imaginarios, en el escrito, se efectúa una explicación de estos, su propósito, y el procedimiento para construir uno; siendo, por lo tanto, una innegable evidencia del empleo de esta técnica mental por parte de los brujos durante, por lo menos, el siglo XVI, año de publicación del libro. Podría asumirse, sin mucho riesgo, que esta práctica pudo haber sido utilizada desde un par de siglos antes.

Por el gran valor histórico y didáctico, reproduzco de forma íntegra el texto, previamente traducido. Haré comentarios intercalados, cuando sea necesario realizar aclaratorias.


Los Magos, y los Hechiceros más instruidos, hacen uso de Círculos en varias maneras, y para diversas intenciones. Primero, cuando la conveniencia no hace oportuno, ya sea por tiempo o lugar, que un circulo real pueda ser delineado, ellos estructuran un circulo imaginario, por medio de Encantamientos y Consagraciones, sin el uso de Daga, Lápiz, o Compases, circunscribiendo nueve pies de tierra alrededor de ellos, que pretenden santificar con palabras y Ceremonias, asperjando su Agua Bendita tan lejos como se extienda el mencionado limite; y seguidamente con una forma de Consagración, alteran la propiedad del suelo, para que de común (como ellos dicen) se convierta en santificado, y apto para usos mágicos. (The Discoverie of Witchcraft, XV. Cap. I, p. 471) 


Podemos ver que la utilización de estos círculos imaginarios, término que usaremos para referirnos a todo espacio sagrado delimitado mentalmente, en contraposición a los llamados círculos reales, aquellos marcados propiamente con algún instrumento del arte, cuerda, tiza, harina, etc.; esta condicionada por la total imposibilidad de dibujar el adecuado círculo mágico. No es una técnica estándar o predeterminada, sino una sustitución por carencia, de tiempo o materiales; lugar; o incluso por alguna emergencia.

Esto supone una gran diferencia con la mentalidad ligera actual, que se decanta de buenas a primeras por lo sencillo. 

Los círculos imaginarios serian hechos únicamente cuando fuese poco factible, o practico, dibujar el real.

Circunstancias que en la vida cotidiana del brujo/a lo/a obliguen a la construcción de estos espacios imaginativos especiales, son muchas para enumerarlas; pero están caracterizadas por alguna razón válida que prevenga la demarcación tangible de la circunferencia.

Naturalmente, siempre que sea posible, un círculo real será preferido; y para las operaciones ceremoniales más delicadas, como la evocación a manifestación física, o ritos de alta alquimia, será menester dibujar la figura geométrica. Esto tiene base en la necesidad de establecer, de forma tangible y visible, una barrera que separe al mago/brujo de la entidad, o entidades, llamadas; trayendo un simbolismo del universo personal del practicante, representado por la circunferencia, estableciendo contacto con el universo mitológico del espíritu. De hecho, en formulae avanzados, la entidad es primeramente evocada externamente al círculo, para luego ser invitada a traspasar los límites dispuestos, como si esta irrumpiese, por volición misma del adepto, a su universo personal, estableciendo un trato y contacto más íntimo, y simulando un viaje entre mundos. Un círculo imaginario seria poco apto para una operación de esta índole.

Volviendo al texto de Reginald Scot, se nos presenta un método para crear este espacio.


Como consagrar un Círculo imaginario 

Dejad que el exorcista, estando cubierto con un vestido negro, que llegue hasta sus rodillas, y debajo de este una túnica de fino lino blanco que caiga hasta sus tobillos, se coloque en el medio del lugar en el cual pretende efectuar sus Conjuraciones: Y lanzando sus viejos zapatos, aproximadamente diez yardas lejos de ese lugar, que se coloque sus zapatos consagrados de cuero rojizo con una cruz cortada en la parte de arriba de cada zapato. Entonces con su Vara Mágica, que debe ser de un palo nuevo de avellano, de aproximadamente dos yardas de largo, él debe extender su brazo hacia los Cuatro Vientos tres veces, dándose vuelta hacia cada Viento, y mientras hace esto diciendo con fervor:

Yo, quien soy sirviente del Más Alto, por la virtud de su Santo Nombre Immanuel, santifico para mi la circunferencia de nueve pies alrededor de mí, +++ desde el Este, Glaurah; desde el Oeste Garron; desde el Norte, Cabon; desde el Sur, Berith; cuyo suelo yo tomo para mi apropiada defensa contra todos los espíritus malignos, que ellos no tengan poder sobre mi alma o cuerpo, ni puedan ir más allá de estas limitaciones, sino que respondan con la verdad al ser convocados, sin atreverse a traspasar sus límites: Worrah, Worrah, Harcot, Gambalon. +++

Habiendo las Ceremonias sido realizadas, el lugar así santificado es equivalente a cualquier círculo real. Y en la composición de cualquier Círculo de proezas mágicas, el tiempo más adecuado es cuando la luz de la Luna es más brillante, o cuando tormentas de relámpagos, viento, o trueno, están furiosas a través del aire; porque en tales momentos los espíritus infernales están más cerca de la tierra, y pueden más fácilmente escuchar las Invocaciones del Exorcista. (The Discoverie of Witchcraft, XV. Cap. I, p. 472)


Este extracto resulta interesante en varios aspectos, comenzando por la adecuada vestimenta que ha de tener el practicante, siendo que incluso un círculo de este tipo, no demarcado y poco ceremonial, requiere de una buena preparación previa por parte del brujo, con la confección de un traje apto; no hay lugar para jeans y sudaderas.

La mención del lino blanco es consecuente con la tradición de grimorio, y la vestimenta genérica negra mencionada es muy probablemente lana, material saturnino, propicia para cubrir externamente al mago.

Aunque la operación carece de muchas herramientas, está el requisito de la famosa vara de avellano, que naturalmente debe estar consagrada a toda regla incluso para levantar este círculo imaginario; lo que afirma, sin lugar a duda, que aquel practicante que realice esta clase de anillo mágico debe necesariamente estar familiarizado con la ceremonia completa del círculo real.

Tenemos ahora la conjuración propiamente, los nombres mencionados son sin duda de seres que fungen como guardianes direccionales, aunque de misteriosa procedencia, pues el único fácilmente reconocible es Berith, vigésimo octavo demonio del Lemegeton; a pesar de desconocer la identidad del resto, la naturaleza aparentemente infernal de Berith nos dice, de manera obvia, que estamos ante un cuarteto cardinal no celestial. Garron, por otro lado, es un término escoces e irlandés, usado para referirse a un animal de poco tamaño, usualmente ponis; por lo que puede ser un epíteto de una entidad, o incluso un sobrenombre.

Dado que no parece existir un mito en común entre estos cuatro guardianes, es probable que sean diferentes espíritus, tomados por la fuente de Scot, en su práctica mágica; por lo que se prestaría para experimentación con guardianes conocidos dentro de una tradición especifica.

Resulta peculiar la forma como son llamados estos guardianes, no con el usual recorrido en deosil desde el Este, Sur, Oeste, Norte; sino en forma de cruz: Este-Oeste; Norte-Sur. 

El uso de esta forma en cruz es naturalmente intencional, y, aunque puede adjudicarse a tendencias cristianas, el hecho es que la cruz ha sido desde la antigüedad un símbolo protector, de un tipo en verdad universal; innecesario mencionar que está relacionada a leguas con los cuatro puntos cardinales.

Este rito no es el único que emplea el movimiento en cruz; el Libro de San Cipriano hace uso del mismo:


Después de dichas estas palabras, se tomará la espada con la mano izquierda, presentándola sucesivamente a los cuatro puntos cardinales, o sea al Oriente, Poniente, Mediodía y Norte. (Libro de San Cipriano, VIII, p. 28)


Si bien se dirige primeramente al Sur (Mediodía) y luego al Norte, es en esencia el mismo gesto. 

De igual manera, en la Goetia del Dr. Rudd, editada por Skinner y Rankine, dentro de las conjuraciones angelicales para el Jueves, se efectúa un llamamiento al poder de Dios, hacia las cuatro direcciones, siguiendo el orden en cruz:


Al Este (decir):
Oh Dios, grande y alto, y honrado por infinitas edades


Al Oeste (decir):
Oh Dios, más sabio, excelente y justo, y de una clemencia divina. Yo te suplico a ti, padre divino, que concedas mi petición, que yo pueda perfectamente entender este día [como] completar mi trabajo y labor, tu que vives y reinas por siempre y para siempre, Amen.

Al Norte (decir):
Oh Dios poderosa y fuerte; y sin comienzo.

Al Sur (decir):
Oh Dios poderoso y misericordioso.


(The Goetia of Dr. Rudd, 2007, p. 207) 


Utilizar el orden en cruz, o en deosil, dependerá del sistema bajo el cual se efectué el rito; pero resulta innegable que el llamamiento cruzado parece estar enfocado a un carácter protector más intenso, pues simula sellar el espacio, entrelazando las corrientes direccionales; seria cuestión de experimentar, y alternar métodos. Uno, el deosil, enfocándose en el recorrido solar, diario y anual; el otro, en las direcciones en si mismas y sus relaciones. Ambos no son necesariamente excluyentes, y cada cual puede ser mucho más útil dependiendo del objetivo.

La conjuración termina con las palabras bárbaras Worrah, Worrah, Harcot, Gambalon; difícil determinar su origen, como suele ser el caso con muchas de las voces magicae. La posibilidad que sean corrupción de otras palabras es esencialmente la misma de que sean reales.

Finalmente, se hace mención del tiempo propicio para conjurar a los espíritus infernales, nuevamente, esto va en sincronía con la tradición, siendo que muchos espíritus de este tipo son considerados habitantes de los aires, daemones de los aires específicamente; quienes, durante las tormentas, o cuando lo vientos son fuertes y los cielos oscuros, son de un contacto más cercano.

Como podemos ver, el establecimiento del círculo imaginario que se nos presenta en el grimorio de Reginald Scot, tiene no solo un bagaje cultural sólido, sino un entramado operativo bastante complejo, lo que convierte a este espacio sagrado en una opción valida para cuando sea imposible edificar el verdadero Círculo del Arte.

Recordad, sin embargo, que el círculo real resulta imperativo para las grandes operaciones y congresos, más aún si se tratara con espíritus hostiles, como los que encontramos en esta operación nuestra; la posibilidad de construir uno imaginario no invalida esta realidad; y deberéis preguntaros, con toda honestidad, si vuestra renuncia a dibujar el círculo propiamente se debe a una razón plausible, o es simplemente producto de vuestra desidia y haraganería.

Manifestar algo en este plano tiene poder, de allí la existencia de los sellos, sigilos, talismanes; enraíza algo en este mundo, y lo conecta a lo sutil, atrayendo, o proyectando, una fuerza especifica. El círculo mágico real, es evidencia suprema de esto.



Mago levantando a un Fantasma, por W. Raphael (1825)



Referencias Bibliográficas

- Libro de San Cipriano. Colección Siglo XXI. (2001). Santiago: Ediciones Olimpo.

- Scot, R. (1886). The Discoverie of Witchcraft (Brinsley Nicholson, Ed.). Londres: Elliot Stock. (Original publicado en 1584)

-Skinner, S. & Rankine, D. (2007). The Goetia of Dr. Rudd. Golden Hoard Press


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