El Abandono del Ocultismo




Sacerdotisa, desconocido.

He conocido quienes han abandonado la senda del ocultismo y, en ocasiones, el Arte mismo, por formas de espiritualidad Nueva Era que parecieran que los llenan con recién descubiertos sentimientos de luz y amor, y en general un estado de mayor paz, tranquilidad y plenitud; ¿cómo es esto posible? algunos se preguntaran, en su mayoría neófitos que aún están llenos de la emoción del descubrimiento de alguna doctrina ocultista occidental, y que aún están lejos de enfrentar las ordalías de caminos espirituales serios y poco misericordiosos para con la mente y emociones, y que por lo tanto no considerarían “nunca” abandonar nuestros modelos esotéricos.

La raíz fundamental de estos cambios no se refiere a la apertura hacia nuevos modelos místicos y una súbita e inédita tolerancia, aunque suele ser la mentira que se dicen a sí mismos estos individuos; no, la razón fundamental es la falta de disciplina y profundización que los hace cambiar sus inclinaciones esotéricas al darse cuenta que el ocultismo, por emplear ese término paraguas de diferentes escuelas esotéricas occidentales con raíces en viejos misterios, no les proporcionaba la paz y desarrollo personal que esperaban.

Pero es natural que tales formas esotéricas no les otorguen paz y luz, cuando no son capaces de entenderlas plenamente, y muy lamentablemente para ellos el esoterismo occidental, como el mismo oriental, requiere de un compromiso de años para ver frutos, y en el camino pruebas difíciles son afrontadas, y aunque estas son en ocasiones superadas por nuestros amigos poco voluntariosos, realmente no son interiorizadas ni trascendidas, y allí yace el error fundamental que los hace decantarse por otros modelos. Si la ordalía es lograda pero no comprendida entonces es una victoria a medias, y eventualmente una derrota absoluta.

Toda forma de ocultismo, en mayor o menor medida, he incluyo a nuestro Arte Brujo naturalmente, y aquí hago hincapié en el Arte Magice propiamente, con su bagaje mistérico, y no la brujería en su bruta esencia, que debemos recordar, muy al contrario del pensamiento contemporáneo, es tan solo una práctica amoral y pragmática; hace al practicante enfrentarse al lado oscuro de su existencia, esto no es una diatriba romántica, oscuro se refiere principalmente a lo oculto, las bajas pasiones, lo atávico, aquello sepultado muy por debajo de la superficie; dependiendo de la escuela esotérica se hará que el individuo suprima o sublime (psicoanalíticamente) tales propensiones, o las abrace y las haga parte de si pero ahora dominadas enteramente por su voluntad, en el caso del Arte esta es la opción que se presenta.

Si bien algunos de nuestros derrotistas son capaces de lograr estos cometidos, una profunda insatisfacción queda sepultada, aquella que evoca el temor de tener que pasar una y otra vez por tales juicios y pruebas, la futilidad de una lucha permanente que agobia y cansa; cuando esa insatisfacción no puede ser contenida y aflora completamente, la persona decide abandonar enteramente al ocultismo, y encuentra en las formas espirituales de la Nueva Era una luz y paz que estaban ausentes en su afanada lucha esotérica previa. Sin embargo no entienden que es solo una paz superficial, un placebo para no mirar hacia adentro realmente, no es amor lo que sienten, es un sustituto vano, un espejismo de confort y una quimérica paz mental.

Ciertamente, en el Arte, o cuanto menos en mi recensión, para hablar específicamente de un camino que conozco muy bien, existe la genérica lucha del ocultismo para el dominio voluntarioso del ser, ¿cómo influir en este mundo si no se posee un control de nuestra propia realidad interna?, este enfrentamiento no es una fatalidad absoluta, pero naturalmente es permanente, poseemos una naturaleza salvaje que necesitamos contener, pero a diferencia de otras ramificaciones, no la suprimimos, la usamos cuando se debe: 

En el éxtasis y el frenesí de nuestras prácticas, en nuestros violentos y eróticos llamados a los infiernos, en nuestras sexuales y orgiásticas comuniones con los Poderes; no es una lucha incomoda, es un balance que solo es posible a través del conocerse a sí mismo, en ese pleno discernimiento de quienes somos encontramos nuestra oscuridad, nuestra luz, y nos conectamos desnudos con lo etéreo, allí logramos experimentar el verdadero Amor por la naturaleza material y sutil, física y espiritual.

La misma naturaleza es amable y severa, misericordiosa y cruel, no le huimos a estas bases esenciales de la vida, las abrazamos plenamente y las hacemos nuestras con consciencia, por eso el brujo, el mago, es amo de sí y del mundo.

El individuo que se rinde y huye a los brazos de la superficialidad de la Nueva Era, con su entendimiento poco profundo de los Ángeles, sus proyecciones de un amor vacuo que nace del frívolo entendimiento de la existencia, su ignorante eclecticismo, su paz que se origina no del saber de la guerra sino de la evasión del conflicto para evitar lo incomodo, su uso somero y selectivo de ciertos pensamientos orientales, ve en esta lucha interna algo negativo, algo grotesco y feo, y el cansancio de tener que enfrentarse a sí mismos y a las pruebas externas que los Poderes ponen sobre nosotros, los arropa; y en verdad, es mucho más sencillo lanzarse a una espiritualidad ligera, superficial, y que otorga un sentimiento de paz y amor, aunque sea ilusorio y evasivo, que permanecer disciplinado por años en un solo sendero, esperando entenderlo tras cada tropiezo o caída.

Muchas casas de Nueva Era les piden a sus estudiantes que no sientan odio, que abracen todo con amor, esto, nuevamente, es una huida producto de la falta de reflexión. El amor, el verdadero Amor, solo puede ser proyectado a raíz del entendimiento y el conocimiento de la otra parte, no puedo amar lo que no conozco, ni mucho menos lo que no respeto. La Nueva Era prostituye un amor inexistente, y sus estudiantes son incapaces de verdaderamente expandir el amor que se les pide, porque no se conocen a sí mismos, porque han rehuido de su batalla personal y la han reemplazado con una falsa infatuación amorosa.

Al huir de la oscuridad huyen del Amor, y en esto yace un Misterio muy antiguo. El Amor no es solo luz, el Amor es luz, oscuridad y vacío, un vació de plenitud.

El antiguo estudiante de ocultismo que ha abandonado la lucha por un pensamiento cómodo y llano, por un “te quiero, te perdono, me perdono, te amo”, solo hace eco de palabras que tienen el único fin de hacer el suficiente ruido externo para evitar comulgar con la horrenda realidad interna, con el “te odio, te detesto, me desagradas”.

Si no eres capaz de tener la disciplina para mantenerte en un sendero serio, como lo es el ocultismo en sus muchas formas, y no estás dispuesto a pasar años y hasta décadas en una lucha que te destruirá y te recreara, y te hará sentir mal o miserable, solo y triste, para que así ganes el completo entendimiento de tu ser y la creación, nunca podrás realmente proyectar con fuerza palabras de paz y Amor, serán vacuas, porque no tendrías la potencia interna que nace del balance entre la luz y oscuridad del espíritu.

Hablan de luz, pero no entienden que la luz no está para ocultar y cegar a la oscuridad, la luz esta para hacer sombra con ella, para comprenderla.

Por supuesto que no es un camino sencillo, he conocido devotos a los misterios del Arte, en varias de sus ricas recensiones, que luego de años de compromiso lo abandonan o dejan a un lado, reemplazándolo por un nuevo pensamiento espiritual postmodernista, uno que los haga sentir paz y tranquilidad, ya sabemos que esto es así porque han abandonado la lucha, la complejidad ha traído frustración, y creen que en la senda esotérica anterior nunca hallaran paz verdadera, ni Amor; con sus elaborados misterios, con sus reiterados descensos a las profundidades, con esa aparentemente infructuosa lucha contra el odio y la desesperanza, que parecen reincidir una y otra vez, terminan viendo en el ocultismo, y en el Arte mismo, un camino sin salida, algunos son arrojados a religiones convencionales, los más espirituales al paradigma de la Nueva Era.

Y claro que no encontraran paz, Amor, tranquilidad y armonía en el ocultismo, y la razón es que no han entendido el sendero, no lo han interiorizado, han superado a regañadientes ordalías pero nunca las han comprendido cabalmente, no han alcanzado el balance, y sobre todas las cosas, no han sido consistentes y disciplinados; y se los aseguro, después de años manteniéndome enteramente centrado en el camino, sin ninguna desviación, y estoy orgulloso de ello, puedo dar testimonio que es más fácil decirlo que hacerlo, en estos tiempos de ligerezas y pensamientos facilistas, la disciplina y la constancia son dos elementos que se desechan rápidamente.

Tal vez es el hecho de que carecen de un direccionamiento adecuado, y en ello culpo gravemente a la Wicca Ecléctica No Iniciática, el mayor error pseudo ocultista de nuestra era moderna, tomando jóvenes e ilusionándolos con viejos Dioses y magia pero sin proporcionarles un serio camino de desarrollo espiritual, como quien otorga alas pero no enseña a volar, o quien te suelta en alta mar sin instruirte en el manejo del bote; son incontables los muchachos que he visto iniciar en el sendero del neopaganismo y a los años, por falta de instrucción apropiada, lo han abandonado, unos van al cristianismo, otros a la Nueva Era, algunos se mantienen fieles a su decisión, pero estáticos en el tiempo, sin avanzar realmente en sus aspiraciones espirituales; solo he visto una minoría trascender, abandonar a las dejadas formas eclécticas e iniciar un verdadero desarrollo espiritual dentro de los misterios. Pero creo que más allá, y admitiendo sin duda la culpa atroz y permanente de la Wicca Ecléctica, existe un problema de actitud y disciplina mental y emocional.

He tenido estudiantes que han venido a mi luego de que, precisamente, se encontrasen decepcionados del neopaganismo, muchas palabras apesadumbradas y muchas energías de algo nuevo que los ha cautivado, ese deseo de explorar una senda esotérica seria; sin embargo esos mismos estudiantes luego se rinden, no son capaces de afrontar una instrucción dura, el llamado a que controlen sus propios ímpetus y se centren contra toda distracción inferior en el gran trabajo en mano, parece no ser suficiente, incluso la necesidad de invertir esfuerzo en procurar adecuadamente herramientas es encontrada con peros y pedidos de fáciles sustituciones, porque en verdad lo sencillo es un camino de lo más atractivo.

Entonces la culpa no es enteramente de las formas ligeras actuales, es de los individuos y su carencia de orden y disciplina interna, y naturalmente son tales personas las que alimentan a estas tendencias pseudo espirituales, es un círculo vicioso: Ante lo difícil me decanto por lo sencillo y poco complejo, me refugio en gritos de amor y perdón para evitar enfrentarme a mí mismo, pero eventualmente me encuentro con que estoy realmente vacío, y no me conozco en absoluto.

¿Creen que en el Arte solemos llamar a estas formas espirituales ligeras para simplemente insultarlas? 

No, son ligeras porque no otorgan profundidad al individuo, porque le ocultan lo oscuro bajo un falso manto de luz, amor y perdón, y porque al final nunca lo guiaran a interactuar realmente con lo divino, solo una apariencia; y más aún, porque sus adeptos no se conocerán realmente a sí mismos.

Conocerse es lo que le permitirá al practicante penetrar en los más profundos misterios, y no ser embaucado por su propia mente, por su propio ego, por sus propios deseos e ilusiones, no es el fin, pero es el medio. 

Sé que odio, acepto mi odio, es parte de mí, no lo destierro porque esta enlazado con mi propia existencia, odio porque tengo la capacidad de Amar, y sí, lo he escrito en mayúsculas todo este tiempo por una razón; no tengo porque sepultar mi odio en un falso amor, sé que está allí, lo abrazo, pero yo lo controlo a él, no al revés, lo dejo ir cuando debo, y lo mantengo en cadenas cuando no; y eso es lo que me hace amo y maestro completo de mi ser. 

No sepultemos quienes somos, lo feo y lo bonito, lo correcto y lo incorrecto, es como quien hecha la tierra debajo de la alfombra, termina siendo una ofuscación emanada de una falsa luz.

Mientras no se mantenga la disciplina y la constancia, a pesar de los obstáculos y sacrificios, continuaremos teniendo escapistas, volaran y abandonaran el Ocultismo y nunca lo entenderán, encontraran solo insatisfacción espiritual y mental.

Pero algunos seguiremos aquí, apegados a las viejas formas, así quede solo uno de nosotros, pregonando lo maravilloso de la lucha, lo extraordinario de la aventura, la riqueza de la complejidad; porque estamos despiertos, porque Amamos y Odiamos, y eso está bien. 



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