Sobre Maestros y Guías



SOBRE MAESTROS Y GUÍAS 


El Conjurador por Stefan Todorovic


Discutía hace poco con unas estudiantes un tema que es recurrente en el Arte, por la naturaleza intrínsecamente esencial del mismo y que para mí es crucial. Me refiero claro está al papel que tienen los Maestros y Guías en el sendero del aprendizaje mágico. Quisiera dedicar un corto escrito al respecto en la página, para que de esta forma quede como referencia para los lectores y estudiantes de lo arcano. 

El Arte Mágico puede aprenderse de variados métodos, desde el que corresponde a la literatura mágica, y que dependiendo de la calidad del autor se erigen en verdad como tomos preciados que transmiten factiblemente una tradición o corriente específica, pasando por la enseñanza directa de los Poderes (Espíritus y Dioses), y la instrucción directa por parte de un guía. Cada forma de aprender el Oficio no es excluyente a las demás, y suele ser una combinación de las tres la que le da estructura a la práctica del individuo. Sin embargo los dos primeros métodos suelen estar unidos de una forma más intensa en la mayoría de los casos, el brujo o mago balanceando su gnosis entre las revelaciones de sus espíritus y deidades y aquella obtenida y refinada a través de la lectura de grimorios y demás escritos esotéricos. 

La tercera forma es más complicada, pues requiere encontrar a alguien con el conocimiento y experiencia suficiente para servir de instructor, y en muchos casos, iniciador, de las artes mágicas. Sin duda uno de los mayores anhelos de un Buscador es encontrar por fin a la romántica figura del maestro, quien con su sabiduría le otorgue el conocimiento tan añorado. Lamentablemente en la gran mayoría de casos esto no es posible, y deben conformarse con ser autodidactas, aprendiendo a través de los libros y el contacto directo con las entidades, cuando esto último se logra claro esta; el contacto directo no es algo fácil para una gran cantidad de aspirantes, y algunos nunca lo logran, ya sea por falta de disciplina al seguir los dictámenes de los tomos mágicos consultados, o por incapacidad innata. Como he sostenido en demasía, el Arte no es para todos. 

Pero en esta Entrada nos enfocaremos en la figura del mentor, su papel y características, de modo que los Buscadores tengan una noción clara acerca del mismo, y puedan incluso evitar experiencias fraudulentas por el “Gurú” de turno. 

Existe, primero que nada, una diferencia fundamental entre lo que es un Maestro y un Guía, aclaremos conceptos: 

El maestro 


El maestro es un individuo altamente experimentado en una tradición o sistema mágico-espiritual específico, que se compromete a la instrucción directa y personal del camino espiritual de su estudiante, entendido en este caso como el aprendiz propiamente. El mentor se convierte en una figura en ocasiones cuasi ma/paternal, y vela por el desarrollo gradual del Buscador, esto desde una perspectiva integral, ofreciéndole su conocimiento y experiencia. El aprendiz, a cambio, le otorga al maestro su lealtad y compromiso absoluto, jurando obediencia, dentro de los limites naturales y respetuosos; tal es el acuerdo tácito de intercambio, pues nada es gratis en el Arte, y el maestro otorga su guía y sabiduría en la medida que el estudiante le ofrece su entera disposición, tal es el pago. Una retribución monetaria no existe en la relación maestro-aprendiz, ya el cobro es el expresado, sospechad de todo supuesto maestro que os solicite alguna remuneración en metálico. 

En este caso el maestro fungirá probablemente como el iniciador y empoderador inaugural del Buscador, de comprobar este su disciplina y capacidad para ser propiamente iniciado en la tradición y/o corriente particular, luego de un periodo de tiempo determinado. Es por esta cercanía y dedicación recíproca, que lo natural sea que el maestro tenga un solo aprendiz en un momento dado, pues solo así podrá otorgarle la dedicación adecuada a su pupilo, es en verdad un proceso delicado pues se trata del desarrollo espiritual y su sucesivo crecimiento, de allí el intimo enfoque del mentor.

Por tal razón en los verdaderos conciliábulos brujos, a pesar de que exista la figura del Magister (Líder del Coven) los neófitos y aspirantes tienen un maestro inmediato, quien los guía directamente y se dedica a su educación mágica, en tales casos es usual que el Magister tenga a su cargo un aprendiz próximo, quien a su vez suele ser la segunda o tercera autoridad del grupo, aun así el líder mantiene un papel de guía y supervisor para el resto. 

Que el maestro se involucre en la vida personal mundana del estudiante es de un carácter relativo, y dependerá enteramente de la propensión del mentor. Habrá algunos más distantes en ese aspecto, limitándose al espectro de vida espiritual y mágica de su pupilo, mientras que otros estarán inclinados, por su naturaleza, a brindarle apoyo y consejo en su ambiente común y profano. Ambas aproximaciones son válidas, sin embargo en la segunda debe tenerse precaución de no caer en una confianza excesiva, y dedicare unas líneas a ese aspecto de imperiosa relevancia. 

He sostenido, y continuo haciéndolo, que entre el instructor del Arte, ya sea maestro o guía, y su aprendiz/estudiante, debe existir una barrera irrompible de respeto y relativa distancia, pues el caer en una desmesurada confianza y amistad arruinara irremediablemente la relación, que es una esencialmente de aprendizaje, se debe tener presente en todo momento el objetivo mayor y trascendental del convenio, y aunque el tutor se convierta en una figura paternal, ofreciendo su consejo en delicados asuntos personales, el tacto y respeto ha de mantenerse, de otra forma se ensuciara la enseñanza y todo el esfuerzo dado se perderá, o cuanto menos, quedara incompleto.

Esto no significa que el mentor ha de ser excesivamente riguroso y cuasi marcial, habrá momentos para la sana jocosidad y afecto, como es natural en las siempre sentimentales relaciones humanas, pero ese límite de deferencia, miramientos y cortesía, nunca, nunca debe dejarse de lado. No puedo ser más severo en mi hincapié de la suprema necesidad de mantener esa barrera. 

De tener esto en consideración el maestro y su aprendiz podrán caminar juntos y descubrir unidos aspectos maravillosos del Oficio, brindándose una invaluable y muy útil ayuda mutua. 

El guía


Un papel relativamente similar, aunque un poco menos denso, al del maestro, es el del denominado guía. Inicialmente puede pensarse que ambos términos son sinónimos, sin embargo el propósito de este es diferente al del más cercano maestro. 

El guía es un instructor, ya sea de un carácter presencial o a distancia, que precisamente, como su nombre lo indica, guía y direcciona al individuo generalmente en sus pasos iniciales en un sendero mágico-espiritual, para así instruirlo adecuadamente y que, pasado un tiempo, este pueda caminar de forma independiente y desenvolverse con firmeza en cualquier empresa mágica a la cual se aviente. Empero, el guía puede serlo de un estudiante avanzado, sirviéndose de su experiencia superior en una corriente particular, para conducirlo a un dominio pleno de ciertas técnicas o procedimientos, y que igualmente adquiera independencia en el asunto. De la misma forma la orientación pude deberse a objetivos en común de ambos, y la parte más avezada funge de tutor o asesor del otro. 

Si bien el nivel de obligación es menor al de la interacción maestro/aprendiz, es necesario un nivel adecuado de respeto ante una autoridad claramente superior en conocimiento y poder, y será necesario que el estudiante dedique todos sus esfuerzos a la instrucción que le otorguen, teniendo en consideración los lineamientos y detalles particulares que le exprese su guía, pues este dará su orientación en la medida que lo considere adecuado y no antes, esto lo comparte con el maestro, quien tendrá su idiosincrasia particular y quedara de la parte interesada el mostrar complacencia y aceptación, si desea en verdad la instrucción. El compromiso con las asignaciones y rumbo marcado será el pago del individuo para quien invierte su tiempo en fungir como tutor, tal es la ley del Arte, un regalo por un regalo. 

La guía será tan formal o ligera como lo establezcan las partes, en mi caso he fungido de guía para un número considerable de Buscadores, con algunos las instrucciones han sido esporádicas y cada cierto tiempo se renueva el contacto para evaluar los avances y desaciertos, con otros la comunicación es más asidua, lo que trae como consecuencia que las exigencias sean mayores. 

Entonces es visible que el maestro y el guía, aunque inicialmente pueda pensarse que son lo mismo, tienen en realidad características constitutivas diferentes, siendo el primero una alianza más cercana y prolongada, y el segundo generalmente un convenio con un plazo estipulado, hasta que se alcance un objetivo planteado. Si bien el guía puede tener una importante presencia en la vida del Buscador, siendo una cabeza de asesoría para el desarrollo mágico y espiritual, el rol del verdadero maestro suele ser mucho más trascendental y permanente, aun cuando el camino de ambos se separe, ya sea por el paso del tiempo, la distancia en el espacio, o incluso gracias al misterio de la muerte. El maestro seguirá siendo siempre el maestro, independientemente de las circunstancias, y tendrá un lugar de honor en el sendero del practicante. 




Aclarados ambos términos pasemos a un punto de gravedad, y son las características que se deberían vislumbrar en el individuo en quien se depositara la intimidad del desarrollo espiritual, ya sea como guía o maestro, y aquellas que se deberían evitar. Mi experiencia me ha podido dar una visión muy clara de esto, con ejemplos reales. 

El balance emocional y mental es una de las primeras características del deseado tutor, debe poder tener una dosis de racionalidad que le permita discernir entre los eventos espirituales reales y aquellos producto de la fantasía, es necesario si no queremos terminar con un individuo que viva permanentemente desvariando y sea incapaz de analizar fríamente las situaciones, puede arrastrar al Buscador a un mundo de fantasía sin sentido y perderlo de sus objetivos iniciales. Supe, de primera mano, de un grupo que llego a pensar que eran Dioses encarnados, ejemplo del abismo al que una mente trastornada puede llevar a inocentes. 

De la misma forma hay que tener cuidado de aquellos “mentores” que sufren de desórdenes emocionales que los vuelven dependientes de sus estudiantes, como una carencia o necesidad de verse rodeado de gente para evadir un inherente sentimiento de soledad, usualmente estas personas necesitan la reivindicación de otros, a través de elogios o presencia constante, a raíz de carencias personales o traumas. Un complejo pa/maternal de índole negativo en este caso se desarrolla, llegando incluso a la manipulación para mantener a los estudiantes y/o aprendices cerca, puede desembocar en situaciones peligrosas de no detenerse a tiempo. 

Si el guía o mentor hace vida en alguna de las reificaciones del Arte Magice que se mueven en un ambiente que requiera un estudio profundo de las causas y efectos, y que toman de inspiración y sedimento directo fuentes esotéricas antiguas, ya sea clásicas, medievales o incluso más atrás en el tiempo, como ciertas corrientes de la Brujería Tradicional y la Magia Ceremonial, el mentor debería ser un individuo con el desarrollo intelectual lo suficientemente amplio para suponer en sí mismo una fuente de conocimiento en temas relevantes para las inclinaciones del estudiante, pues no todos somos habilidosos en cada sistema o ramificación de las artes mágicas. Esta virtud de la racionalidad filosófica, académica e investigativa le da al individuo un equilibrio necesario. Claro está que esto corresponde a los mencionados campos o sistemas espirituales, pedirle a un maestro chaman mapuche que tenga tal conocimiento es ilógico, el individuo hará bien en usar su sentido común en tal caso. 

Constatar el conocimiento del tutor, si este no lo ha demostrado directamente por si mismo, es una tarea sencilla para el estudiante astuto, y puede hacerse delicadamente. Que ello no se vea como una muestra de desconfianza, sino como una salvaguarda para el Buscador, nadie quiere perder valioso tiempo con un infructuoso pseudo guía/maestro. 

El ego personal del mentor es igualmente un factor a tomar en cuenta. Es natural, entre quienes alcanzan elevada experiencia en los campos esotéricos, el expresar cierta arrogancia de cuando en vez, es innegable y solo queda aceptarlo, así es como son las cosas, preguntadle a Schulke o a Papus, no somos monjes budistas que se entregan al nirvana, la falsa modestia es tan grosera como el egocentrismo más atroz. Aun así existen límites, y si el maestro comienza a denotar ínfulas de Iluminado o Mesías es buen momento para alejarse. 

Frederic Watts (1817-1904)
De igual forma esta la importancia de la sinceridad en el instructor, hay un complejo atroz entre supuestos guías y maestros espirituales, y es la necesidad de mentir acerca de su origen, para así crear un mito detrás de sí, en un insondable pasado, y de esta forma vender una imagen falsa de sí mismos, que les haga ganar validez frente a estudiantes y extraños. Con esto hay que tener suma precaución pues un gran número de Buscadores han sido, y lamentablemente continuaran siendo, embaucados por individuos de dudosa ética personal, quienes conscientemente, o por inclinación mitómana, engañaran acerca de su procedencia y trasfondo espiritual. 

Mi recomendación en este caso es simple, usad vuestra astucia, inteligencia y malicia, para descubrir realmente si su tutor viene de donde dice descender, no veáis esto como algo malo o incorrecto, simplemente intentan confirmar que están depositando su fe y confianza en alguien honesto y verdadero, los Brujos son llamados en Albión “hombres y mujeres de astucia”, no hagáis el papel de tontos al confiar ciegamente en alguien de buenas a primeras. 

Si vuestro maestro dice descender de una línea iniciática conocida, la era moderna con el internet nos ofrece un sin número de posibilidades para confirmar la veracidad de sus palabras, de esta forma yo mismo pude desenmascarar a una supuesta sacerdotisa que decía ser de la Tradición Gardneriana, y gracias a la ayuda de amigos de afuera, pude conocer la verdad. Las Tradiciones de índole iniciática son círculos cerrados, a pesar de los muchos miembros de algunas, entre ellos se conocen, por vínculos directos e indirectos, por lo que es sencillo descubrir si alguien miente al aclamar su pertenencia a alguna de estas recensiones. Esa “sacerdotisa” por temor a ser descubierta por otros miembros de la Wicca Tradicional cambio radicalmente su “tradición”, hoy en día afirma pertenecer a otra corriente, sin embargo tales individuos encuentran un final lamentable por engañar a otros. 

Un buen maestro y/o guía será siempre sincero, aunque duela, se presentara como lo que es y no como otra cosa, tratara justamente a su estudiante, siendo severo cuando se necesite, y misericordioso cuando también, como si en sus manos estuviesen Geburah y Chesed. 

De igual forma un mentor que insinué favores de índole sexual a cambio de su enseñanza, o aquel que espere una remuneración económica por la instrucción del Arte, se presenta como uno de los puntos más bajos en los cuales puede caer un “Gurú”. 

En sinopsis: el complejo mesiánico, la falsedad, la mentira, la inferior tendencia de hablar de otros a sus espaldas, la espiritualidad estéril, el ensimismamiento egocéntrico en los supuestos logros personales sin prestar atención y apreciar los logros de los pupilos, ello fundamentando en última instancia por una latente envidia, la carencia de un balance entre lo espiritual y lo racional, la inestabilidad mental y emocional, el acoso, en sus muchas formas, y la depredación emocional y energética, componen una serie de complejas y patológicas características que, de ser encontradas en un presunto instructor del sagrado Oficio, lo desacreditarían ipso facto y el Buscador hará bien en apartarse y no gastar su numen y tiempo. 

Por el contrario, si en el maestro o guía son encontradas características opuestas a estos trastornos, y se presenta como un ser equilibrado, sincero, directo, realmente espiritual, siendo consecuente entre lo que piensa, dice y hace, y puede dar fe con su trabajo de su dedicación a su sistema o tradición, erigiéndose como una autoridad en el mismo, pues podéis entregaos a sus enseñanzas, siempre con el discernimiento claro está, además, ningún maestro real querrá un seguidor ciego, no hacen parte en el Arte, y nunca serán Brujos. Somos parias e inconformistas por naturaleza; la curiosidad y las ansias por saber más han de ser incentivadas por un preceptor real, este nunca cercenara las ambiciones intelectuales y espirituales de su alumno, las templara y refinara, llamando a la prudencia y paciencia, pero nunca las subyugara. 

Estas virtudes son válidas tanto para aquel mentor que se enfoque al trabajo oscuro o al luminoso, o aquel que tenga un equilibrio entre ambos, esto último suele ser lo más deseable por motivos ajenos a esta Entrada. Recordad que en el Arte Magice las recensiones de Brujería Tradicional no poseen un lineamiento ético claro, ni una Ley de Oro, y ya he hablado en muchas ocasiones de la oscura y maliciosa naturaleza de los Brujos, sin embargo, incluso aquel que no se rige por un set de reglas morales comunes, como la infamemente famosa Rede Wicca, y no teme ejercer el Maleficio cuando es necesario, no tiene por qué perder su honor y descender su espíritu a indignidades. Que yo sea capaz de enterrar a mi enemigo no significa que seré sádico o un mitómano patológico. 


Saul And The Witch Of Endor, Edward H. Corbould (1860)

No todos contaran con la suerte de encontrar un maestro en el Arte, yo fui afortunado de hacerlo, tuve algunos guías, pero solo un maestro verdadero, un individuo que verdaderamente pude reconocer como un verdadero Brujo y que me abrió las puertas tanto a su persona como a una verdadera corriente mágica, una viva y poderosa, y gracias a él he alcanzado ser quien soy en mi persona mágica hoy en día, sin duda contribuyendo a un proceso de alquimia espiritual digna de elaboraciones mitológicas, y que confirman el poder de la corriente y magia que él accedió, no le rindo devoción pero siempre lo consideré, y lo considero, uno de los ocultistas y practicantes del Arte más serios y comprometidos a nivel global, y tuve la suerte de que fuese mi mentor, el único al que puedo llamar mi maestro. 

A pesar de los caminos separados le doy las gracias (aunque sé que tu español no es el mejor, pero entenderás). 


Sin embargo, aunque como Buscadores no puedan acceder a la figura de un maestro, por diferentes razones, existen guías que podrán direccionarlos en su sendero, y de igual forma los grimorios y los mismos Poderes os servirán de ayuda si son sinceros en su deseo; asimismo si llegáis a encontrar a uno de estos individuos capaces de direccionarlos en vuestro camino, en cualquiera de sus dos formas, tened en consideración los consejos y advertencias que os he dado, creo que con ellos estarán más preparados para hacer frente a cualquier charlatán y no perderán su tiempo y energía. 

Quien se mantenga firme en el sendero y lo desee con fuerza encontrara que los Espíritus y Dioses del Oficio les abrirán las puertas, ellos no son sordos a los anhelos profundos del corazón, el Arte Magice es en sí mismo una corriente viva, y no hay imposibles para los Vigilantes Eternos, quien desee beber con toda su voluntad del Cáliz Primordial encontrara que luego necesitara ayuda para cerrar la boca. 



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