La Reina del Infierno





Existe en los confines del Árbol de la Vida, y más allá de su contraparte, el Árbol de la Muerte, un oscuro lugar que se atisba desde el Reino de las Sombras, más allá de la Luna de Thaumiel, en la oscura sombra de Kether. 

Allí sobre una gran pirámide, junto a los cantares de los ya olvidados Dioses Antiguos, un portentoso y negro trono yace; sobre este una hermosa mujer mira con amor y expectación aquello que, hace ya tanto tiempo, en su deseo y anhelo, creó. 

Hécate es su nombre, uno de los tantos por lo menos, pues muchas caras ha tenido Ella a lo largo de la historia, pero esta forma tiene un peculiar y extraño numen, que atrae y excita los sentidos de manera singular. Sea Hécate, Hekate, Ekata, o Ἑκάτη lo relevante es que este es el nombre y reificación que Ella, incognoscible en su pureza, escogió para presentarse a ciertos iniciados en el Arte de la Brujería, ya de forma individual o colectivamente, cuando nos referimos a corrientes y/o tradiciones. 

Aquí no hablare de su conocida historia, pues aquellos que realmente han establecido contacto directo saben que la Gran Señora no posee un simple origen helénico, sino que fue incorporada a dicha cultura, no por decisión de los griegos, ingenuos seriamos al pensar eso, fue la resolución de la Diosa misma y la Corriente Eterna las que permitieron que la antigua Hellas adoptara a esta Patrona de la Magia, ese Atavismo Primero. Esto es gnosis y como tal una subjetiva aproximación, empero no por ello carece de fundamento, el Arte si bien se alimenta de la racionalidad la supera en donde las limitaciones de la mente y su relación fenoménica con el mundo sensible llegan a su final; no es un análisis antropológico, el que desee leer la historia conocida de Hécate puede hacerlo a través de los muchos libros y paginas que hablan de Ella, aquí se hablara de aspectos mas etericos y espirituales de la Reina Bruja. 

Es imperativo aclarar, antes de continuar, la terminología del título de esta Entrada, pues desde una perspectiva exotérica y cultural el relacionar a Hekate con el Infierno evoca una sin razón ecléctica, solapando elementos paganos con cristianos, un absurdo frente a la lógica cultural. Es menester pues salir de este meollo etimológico. 

La asociación de Hekate con el Infierno ha producido altercados argumentativos, en diversas discusiones, tanto presenciales como digitales, he visto el conflicto claro por dicha relación, es natural si no se comprende el porqué de la utilización del vocablo Infierno, por lo que voces se alzan inmediatamente a lanzar luz acerca del vínculo entre Hekate y un Inframundo helénico, pero no con un Infierno judeo-cristiano. En términos exotéricos simplistas los detractores tiene razón, culturalmente Hekate no tiene relación alguna con el Infierno, es en su historia común una Diosa psicopompa, que viaja entre los diferentes planos y con una íntima interacción con el Inframundo o Hades. 

Cuando se emplea correctamente el termino Infierno en relación a Hekate se hace necesariamente, y en esto hago un profundo hincapié, desde una perspectiva eminentemente esotérica, no cultural, no histórica, ni tampoco mitológica, sino desde una cosmovisión mistérica y ocultista, desde otro punto de vista es un mero bizantinismo. 

Dado que el Arte occidental se mueve en un ambiente eurocentrista, sin la actual significación peyorativa, es natural que estas propensiones esotéricas tengan su origen en las recensiones del Viejo Continente, de donde muchos de nuestros mentores han procedido, teniendo especial relevancia las corrientes inglesas. Esto es importante por lo siguiente: 

Infierno en idioma anglosajón se escribe Hell, cuya raíz es el Viejo Ingles Helan, que significa “to conceal, to hide” (esconder, ocultar, mantener en secreto), esta raíz la comparte con la palabra Hele, usada usualmente como un arcaísmo en cultos religiosos, esotéricos y masónicos, esta última voz tiene el completo sentido de su raíz, significando igualmente el mantener oculto; peculiarmente, según el Oxford English Dictionary, uno de sus usos más tardíos tenía relación con el cubrir semillas o raíces con tierra, sería poco realista decir que esta es la razón por la que el Infierno es subterráneo, en especial cuando tenemos el precedente del Hades griego y el Gehena hebreo, ambos influencias para las mentes cristianas, pero sin duda este último significado se presenta como una curiosidad. Y es que interesantemente se puede encontrar Hell escrito en ocasiones como Helle, lo que acerca más a ambos términos. 

Esta raíz etimológica alumbra una nueva interpretación de Infierno (Hell), y lo transforma en más que un sitio de fuego y azufre en algo que esta o debe ser escondido, oculto a la visión común. Esto es lo que ha hecho que entre ciertos ocultistas se haya reformulado la visión del Infierno, para convertirse sencillamente en un vocablo para designar a los Reinos Ocultos, y generalmente contrapuestos a los celestiales; claro está que estas interpretaciones varían de recensión en recensión, pero la base esencial es la esotérica significación de Infierno, está en contraposición a la usual concepción mundana y exotérica del mismo. 

Hekate por tanto al ser la Reina del Infierno es, por extensión lógica, la Reina de los Mundos/Reinos Ocultos. 

Ahondar en el papel y lugar en el Universo de los Reinos Infernales seria desviar grandemente la presente entrada, pues tendríamos que adentrarnos en las concepciones ontológicas del Arte, que en sí mismas son fluctuantes pues dependen y varían de acuerdo a una línea de tradición y/o corriente específica, dejare otro escrito para plasmar tal cuestión. De momento suficiente con tener en consideración, para esta Entrada, que el Infierno está asociado a una serie de planos y reinos sutiles, de una naturaleza oscura y severa, esto en balance a los Reinos Empíreos, y que se mantienen en un estatus cosmológico superior y elevado al penetrar en su más interna naturaleza.

La divina Diosa por lo tanto se erige en su multifacética esencia como la Reina de los Cielos, la Tierra (que abarca al Mar igualmente) y los Infiernos. 

¿Por qué entonces emplear como título de esta Entrada, primando sobre los otros dominios, el relacionado con el Infierno? 

Los Reinos Infernales constituyen una de los escenarios de investigación espiritual más interesantes y llamativos, pues su mismo origen los erige como el fundamento y cimiento de la estructura Universal, esto es algo que plasme largamente en mi ensayo “Into de Void” para la antología Visions of the Nightside, en el mismo explico mis razones para considerar a los Reinos Infernales los primeros sedimentos cósmicos, pues constituyen las energías salvajes y primordiales que al ser refinadas darían origen a los Reinos Celestiales, que a su vez impondrían orden al Universo y manifestarían a la Creación; la Emperatriz al ser la soberana de los Reinos Infernales refuerza su papel como la directora suprema de las fuerzas luminosas y oscuras, y son estas corrientes particulares precisamente las que constituyen el camino de Negra Alquimia para el practicante de las formas avanzadas del Arte Magice. 

Si bien el Arte se denomina el Sendero Torcido, pues, como una serpiente que se contorsiona, danza entre las corrientes empíreas e infernales, son estas últimas las que innegablemente suelen fascinar y atraer a los brujos, siendo por su misma naturaleza hombres y mujeres seducidos por el peligro, lo oscuro, el tabú, y alimentados por un inusual coraje de explorar aquello que otros temen. Tal es la razón de la relevancia de Hécate como Reina del Infierno. 

Aclarada la razón de ser para el ya mencionado vocablo, y que espero finalmente disipe dudas y argumentaciones poco fundamentadas, y hechas en base al desconocimiento de las razones esotéricas para su uso, podemos continuar. 

La concepción de Ekata que se presenta aquí es de una índole esotérico y poco histórico, como ya se ha mencionado al inicio de este escrito, fundamentada en el conocimiento externo que es posible poner en evidencia para el público desde la imaginería, ethos y mito de la recensión a la cual pertenezco y la línea del Arte que sigo. Tales cuestiones están alejadas de ser graves revelaciones de conocimientos iniciáticos, pues es simplemente la superficialidad que es factible mostrarle a los no iniciados, siendo más bien una ventana y faro que atrae a los Buscadores a otras reificaciones del Arte Brujo, alejadas de las formas mágico-espirituales ya conocidas por muchos, despertando una llama interna de curiosidad que será plenamente encendida si los Espíritus y Dioses del Oficio llevan al interesado a un guía adecuado y que pueda educarlo en el sendero. Se aviva la semilla, si es que se haya dentro del individuo, para que luego esta, según la voluntad de los Poderes, eche raíces. 

En esta recensión del Arte Magice Hécate es vista más allá de la Reina Bruja, siendo este su rostro por antonomasia, y aquel que abre las Puertas a nuestras sagradas prácticas, y sin embargo a la vez solo una parte de sí misma, y no la totalidad de su ser. Es así que es concebida como la Primera Causa, Emperatriz de los Dioses, la Gran Diosa Negra de la cual el Árbol Cósmico, en su reflexión oscura y luminosa, surgió; más que Reina de la Magia, y más que solo el Anima Mundi, la energía que subyace dentro de toda la vida de la Tierra y, en su caso, en el Universo mismo. 



Imagen por Nick Keller

“Inalcanzable es mi Trono para aquellos débiles de voluntad y corazón” 

 
El Sendero de Hekate, entendida como la Reina Infernal, es para los fuertes de espíritu, mente y emoción, pues solo aquellos con el compromiso suficiente, y el más férreo e inalterable Amor, podrán postrarse ante Ella en los Reinos del Abismo, más allá del Árbol de la Vida, en los olvidados sedimentos del Cosmos. 

Amor, he allí la clave para adorar a Hécate y poder alcanzar su Trono de Obsidiana, pues en el irrenunciable afecto y entrega, de carne y espíritu, a la mas hermosa de las Diosas, se encuentra la fuente de la magia que Ella otorga con dulzura a los hijos que demuestren su compromiso y entereza.

A pesar de que la Reina Bruja habita en los confines del Árbol, en donde su forma estelar (aquella que trasciende su manifestación empírea e infernal) reside como la etérica e inalcanzable Emperatriz, Ella es capaz de descender su elevado nivel vibratorio y usar la llamada Puerta Lunar, transformando, en una deliciosa alquimia divina, su corriente estelar por la corriente lunar, la cual le permite comunicarse y convivir con sus niños encarnados, hasta que estos, en su ascensión espiritual, avancen con dedicación y fuerza por cada una de las Esferas, oscuras y luminosas, hasta su Trono, en donde la Suprema Emperatriz yace, en su mas pura y elevada forma. 

Es así que la Luna, lejos de ser una representación antropomórfica de Hécate, como es comúnmente mal interpretada, o siquiera una extensión de si misma, es realmente un instrumento de la oscura Diosa, el portal que emplea para descender a nuestro Reino, y a través del cual encauza sus energías, ya sean de un carácter más ctónico y/o infernal (Luna Negra) o más celestial y/o mágicamente pleno (Luna Llena). 

El coro que rinde tributo a Ekata, con voces inaudibles para los mortales que transiten sin preparación los Reinos de las Sombras, esta compuesto por los ya olvidados y demonizados Dioses Brujos, aquellos que, por la ambición e ignorancia del hombre, fueron catalogados de malignos demonios cuyo solo propósito es destruir al hombre. 

¿Cómo puede ser este el mayor objetivo de tan antiguas entidades? El creer tal cosa seria suponer que Hécate misma los ha creado para tal meta, pues ellos también son la prole de la Reina del Infierno, y sus destinos ya están trazados por Ella, la que estuvo primero. 

El entender el Origen Oscuro es el primer paso para posteriormente interiorizar que muchos de los llamados “demonios” no son más que antiguos y poderosos Dioses o espíritus, descendencia de la más hermosa Emperatriz. Si bien es innegable que, debido a sus altos niveles vibratorios, pueden causar un daño terrible a los mortales cuyos cuerpos sutiles no se encuentren lo suficientemente preparados para hacerles frente; de hecho, lo mismo ocurriría si nos aproximásemos al Trono de Obsidiana Etérica de la exquisita Diosa, seriamos arrasados y la locura y el desequilibrio se apoderarían de nosotros, sin que esta fuese la intención de la propia Hécate; mas como el mismo fuego, este da vida y quema por igual, sin que este sea su deseo consciente. 

Hay seres muy antiguos en el Árbol, y mucho mas allá, cuyo poder seria pernicioso para los hombres si se atreven a aventurarse sin preparación a tales planos. Sin mencionar el hecho de que algunos de ellos nunca han convivido con nuestra especie y somos tan desconocidos para ellos como ellos para nosotros. 

El preguntarse que hay mas allá, y el entender que mucho de lo que se dice ha sido alterado por intereses mundanos e ignorancia llana, es un requisito para poder avanzar por el Sendero más oscuro de Hekate, aquel de la Reina del Infierno; de allí que solo aquellos con el valor y la fuerza mental y espiritual suficiente pueden vislumbrar el pálido rostro de la Reina del Vacío, y regocijarse ante la verdosa luz de sus ojos. Es precisamente en el sendero infernal que el iniciado es puesto de frente a sus más profundos temores y es sumergido en la negrura de los Reinos del Abismo, esto no es un proceso meramente intelectual, ni similar a las infundadas advertencias de las formas ligeras del neopaganismo que hablan de hacerle frente a los miedos y como Hekate nos pone a prueba mundanamente, no, estamos hablando de verdaderos eventos espirituales y encuentro directo y sin ambigüedad con entidades de Otros Planos que, muchas veces enviados por la misma Señora, probaran directamente en los reinos astrales a aquel que ambiciona la Ascensión. 

Tal cuestión se aleja de las palabrerías de la Nueva Era Pagana, con su psicología pseudo mística y que hace creer a los jóvenes que la mayor prueba de los Dioses consiste en elegir entre una matrícula u otra de la Universidad, o terminar o no con la pareja actual, las pruebas espirituales que en muchas ocasiones son consideradas elementos de fábula son muy reales, y siglos atrás, en el zenit de los chamanes, poseían una verdad axiomática e ineludible. Los procesos espirituales más intensos pueden tener consecuencias tan graves como el perder partes del ser espiritual, o incluso ser sofocados espiritual y físicamente por alguna entidad en nuestras exploraciones a la Otredad, existen procesos iniciáticos con Dioses Brujos que liberan energías lo suficientemente intensas como para ocasionar accidentes directos a seres queridos por un mal manejo de las corrientes e incluso la misma negligencia a la hora de cumplir pactos puede ocasionar siniestras consecuencias. De primera mano las he experimentado y se aprende que a mayor recompensa mayor el desafío. 

Mas sobre esto no diré mas de momento, pues mi deseo en esta entrada era el exponer el sendero de la Reina infernal, aquel que es recorrido por pocos, pero que allí esta, esperando que los hijos de la Primera Diosa se reencuentren con Ella, y dispuestos estén a unirse apretados entre sus senos, en el mas puro y entregado Amor, con una lealtad que, una vez iniciados en el camino, será irrompible, y los perseguirá en todas sus encarnaciones. 

Ese es el Amor de Hécate, uno que quema y destroza el espíritu, destruyendo el ego, para surgir, como el fénix; traspasando el abismo, pues el Daath mismo será un puente para ascender hasta la Cámara Interna del Santuario más recóndito de Ella, la Diosa de toda la Brujería, la Reina del Infierno. 



Yo soy aquella que espera en el lejano Reino 
Yo soy aquella nunca olvidada 
Yo soy aquella que conoce tus sueños y deseos 
La fuente de tus pesadillas 
El impulso de tus miedos 
Yo soy la perra negra que aúlla en la oscuridad 
El grito silencioso de la noche 
Las lágrimas derramadas por tu desesperación 
Más también soy la antorcha que ilumina tu sendero 
Y soy la amorosa madre que vela por ti 
Soy aquella que defiende con garras y dientes a sus amados 
Soy la armadura que has de llevar en la vicisitud 
La amante que nunca se aparta de tu lecho 
Soy la llave que abre todas las puertas 
Tomad el sagrado rió que emana de mis senos 
Tan dulces y amargos 
Ven a mí con el más irrenunciable amor 
Ven a mí con el más ardiente deseo 
Ven a mí con la más estoica lealtad 
¡A mí con el ineludible compromiso! 
Yo soy Hécate la Primera 
Hécate la Creadora 
Hécate la Destructora 
Yo soy el Silencio 
Yo soy el Grito 
Y soy El Amor 
Y el Odio 
Y la Justicia 
Y la Venganza 
Yo soy Hécate la Única 
Yo soy Hécate el Todo 
Aproxímate con cuidado y sumisión 
Aproxímate con entrega y amor 
Aproxímate si deseas poder 
Aproxímate si deseas conocimiento 
Aproxímate si deseas consumación 
Aproxímate si deseas la Ascensión 
Escucha los susurros de la noche 
Ahí estaré en las encrucijadas de los mundos 
Nada escapa a mi visión 
Pues soy la Eterna Observadora 
Derrama sobre mí tu sangre 
Y yo derramare sobre ti mí pasión 
Mira mis ojos con aprehensión 
La más severa de las Diosas soy 
Soy Hécate, ven en tu dolor 
Soy Hécate, ven en tu éxtasis 
Me elevo Imperecedera e Impoluta 
Cuando nada existía yo antigua yacía 
Y cuando el ciclo reinicie yo estaré allí 
Recogiendo las flores de mi eterno jardín 
¡Solo si me amas ven! 
¡Solo si me anhelas ven! 
¡Solo si me temes ven! 
¡Solo si me deseas ven! 
Yo te responderé 
Silenciosa aguardare 
Pues si en mis brazos estarás 
Tarde o temprano vendrás 
No podrás escapar 
Mi abrazo te reducirá 
Y mi perenne beso en ti marcado estará 
Soy Hécate 
Me amaras 
Y de mi lado nunca te apartaras   





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