La Llama Ascendente




Order of the Seven Serpents de Florian Bertmer

La Llama Ascendente
Por L.J. Tang

Ven tú, llama ardiente 
Aquella que incinera los deseos del espíritu 
El aliento del Cornudo Padre 
Prole perfecta de la Gran Reina 
Porque quien mas absoluto que tú 
Oh mi Señor benevolente 
Quien mas puro que tú 
Oh mi Señor cuyo nombre es Destrucción y Olvido 
Déjame traspasar tus velos 
Y conocer al Dios que fue ocultado de nuestros ojos 
Sepultado en falacias y desesperación 
 Ahora que el sacrosanto momento se acerca 
Aquella noche en la que los Mundos se unen 
Y tú 
Oh esplendor ancestral 
Sol Eterno e Impoluto 
Que brilla a través de los rayos de la enardecida Luna 
En este instante en el cual la inspiración explota dentro de mi 
Como si las llamas doradas de tu erecta espada se desbordasen de mi boca 
Y yo con lágrimas en los ojos veo el sufrimiento de tu Amor 
Y el deseo que se funde con tu perversidad 
Allí sobre el monte calcinado por las plegarias ya olvidadas 
Donde estrechaste mi mano para sellar el Pacto 
¿Acaso conocía yo el dolor que tú placer me causaría?
 Y Ella 
Impasible y distante 
Sonriente y maliciosa 
Con su pálido rostro 
Desde la distancia me estremezco 
Mas en sus manos el cuenco de plata resplandece 
Y sus aguas se vierten sobre mí 
Incauto y tonto 
Suplicio que llega a su final 
Cuando las aguas lústrales calman el ardor de mi piel 
Las quemadas que tu divino aliento plasmó
Mi cuerpo ya no es viril y potente 
Solo una cáscara negra sin salvación 
Pero cual crisálida lo resquebrajo 
Para ascender con un resplandor sobrenatural 
Y he aquí que veo en verdad tu Agape
Pues calcinaste mi piel 
Pero templaste mi Alma 
Déjame besar tu frente 
Donde estuvo aquel Ojo Esmeralda 
Y tocar así tus cuernos 
Un olor de azufre y sándalo 
Que me hace recordar a mi perfecta Amante 
Oh allá en la perdida montaña 
Cuando al buscar la Luz que Ella me otorgaba baile con el Diablo 
Y descubrí que era hermoso 
Y me enamore de su consorte 
Recuerdos que se desvanecen durante el Eclipse 
Cuando ambos son Uno 
Y yo soy el Templo de su perpetuo Amor  



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