Acerca de Magia Ceremonial y Magia Ritual




Acerca de Magia Ceremonial y Magia Ritual


 

Esta pequeña intervención es para aclarar muy resumidamente, sí, sé que es extraño que yo resuma un tema pues estoy al tanto de mi propensión a explicaciones largas, sin embargo es un tópico muy sencillo y que no requiere mayor profundización, por lo menos en lo que respecta a entender de forma básica las diferencias elementales. Hannah Arendt decía que ella escribía para recordar las cosas por su mala memoria, y a mi, aunque tengo una memoria bastante buena, a veces me gusta dejar por escrito cuestiones que pueden ayudarme a ordenar pensamientos y divagaciones, y que al mismo tiempo ayuden a otros a aclarar interrogantes.

Esta aclaración nace de ciertas dudas que me han llegado y obligan a puntualizar y zanjar el asunto, el cual es la diferencia entre la Ceremonia y el Ritual.

Una ceremonia está compuesta necesariamente por rituales, que no son sino acciones y gestos realizados por su valor y significación simbólica. De tal forma que un ritual no necesariamente es una ceremonia, pero una ceremonia es de forma indefectible un ritual.

El restregar una cebolla o un diente de ajo sobre una garganta inflamada para que estas absorban la aflicción, o el quemar romero en la habitación de una persona enferma para sanarla, son rituales, rituales de magia popular específicamente. El mismo exorcismo es en efecto un ritual en su punto más básico. Sin embargo cuando se crea, por ejemplo, una estructura ritual de mayor envergadura para curar a un paciente grave y se conglomeran diversos elementos de significación ritual, este hecho pasa a convertirse en una ceremonia propiamente.
 
El mismo acto de la evocación al plano físico de una entidad es un ejemplo sencillo y directo de lo dicho anteriormente. La ceremonia en cuestión tiene como objeto la manifestación del ser deseado, sin embargo para llegar a tal punto es necesaria la edificación de un “Momentum Mágico”, y este es alcanzado a través de los gestos rituales. Desde la construcción del círculo, pasando por la aspersión con agua bendita, la sufumigación con incienso y las conjuraciones, todos son en si mismos rituales que en su conjunto constituyen una ceremonia.

La cuestión no yace en que las ceremonias sean realizadas por tres o más personas, y el ritual este limitado solo a una, creo que lo expuesto con anterioridad descarta tal hipótesis. La asociación de una ceremonia con un grupo de personas nace del hecho no constitutivo sino colateral de los componentes del acto ceremonial, dado el considerable número de elementos rituales en tal ocasión es común que estos sean divididos para mayor facilidad entre diversos integrantes, para así distribuir la carga de responsabilidades. De modo que no es un hecho directo el que la ceremonia lo realicen varios individuos, sino un efecto tangencial por la naturaleza practica de la misma.

Creo que una rápida aclaratoria en torno a ello era necesaria pues es una duda común entre diversos practicantes, y a veces puede ser complicado comunicarlo de forma diáfana.  



 
A la Sombra del Tridente
Frater G.S.


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