La Libertad de la Existencia



La Libertad de la Existencia

 



“Todos existen sin embargo pocos viven”, esa fue la frase que el día de ayer un amigo me dijo en una conversación cuasi filosófica. No pude estar más de acuerdo y es que coincide precisamente con un pensamiento y actitud recurrente que he tenido en mente en las últimas tres semanas.

Ese pensamiento está basado en la “Libertad de Existir” que se traduce en la experimentación de la existencia, ergo vivir la vida. 

Actualmente vivimos sumidos en una sociedad que por sus restricciones y tabúes nos limita a ciertos parámetros de comportamiento y desarrollo individual, todo aquello que se salga de tales conceptos es considerado extraño e incorrecto, por no decir peligroso.  El temor a ser rechazados o cuanto mínimo vistos curiosamente por el colectivo evita que nos desarrollemos como realmente deseamos. Y no,  no pretendo hacer un post sobre análisis psicológico, pues amigos míos este es un tema de lo más mágico.   

Es aquel basado en la Verdadera Voluntad, esa que todo Brujo y Mago desea alcanzar y que solo algunos son capaces de experimentar y sentir con total desenvolvimiento y sin afectación alguna. El ejercicio de la Libertad Absoluta es un derecho y una habilidad que se gana poco a poco,  a medida que los velos ilusorios van desapareciendo y ganamos conciencia de nuestro lugar en el Universo y más tajante y básico aun: Cuando nos volvemos dueños de nuestra vida.

Y ese es el punto central de este asunto, el entendimiento de que nuestra vida nos concierne absolutamente y podemos hacer con ella lo que deseemos, siempre que seamos alimentados por esa Verdadera Voluntad que nace del sincero desarrollo espiritual y el extático Ágape que le da sentido a nuestra búsqueda. Como le dije a cierta amiga bruja, y si me permiten la arrogancia y atrevimiento de citarme a mí mismo:  

“Nuestra mayor virtud es ser libres, realmente libres, no el solo ser excéntricos o falsamente exhibicionistas como muchos paganos actualmente, sino en verdad ser dueños de nuestra existencia, saber que nuestra vida nos pertenece totalmente. Puedes creer que hay solo una vida o que existe la reencarnación y tenemos muchas, indiferentemente de cualquiera de las dos visiones somos dueños de nuestro destino y nadie ni nada puede condicionarnos por nuestras decisiones, nada es más triste que llegar a viejo con arrepentimientos, vale la pena una vida vivida plenamente con todos sus placeres y desazones, pero vivida de acuerdo a nuestra Verdadera Voluntad”.

Alcanzar el estado de total acepción ontológica no es sencillo y es fácilmente confundida por un falso sentido de plenitud que convierte al individuo en simplemente un desadaptado social con un complejo patológico de sentirse realmente especial y fuera de los cánones sociales, yo lo llamo el “Síndrome de la Nueva Era”. La línea es en verdad delgada entre la Libertad y la Auto-indulgencia. 

Vamos, era de esperarse que yo de una u otra forma criticase el otro lado del espejo, no tiendo a arrojar flores de lo que trae una futura elevación espiritual sin las necesarias advertencias o contrapartes, después de todo aquello que vale realmente la pena no se gana fácilmente y mucho menos la tan preciada Libertad. Y sí, tengo razones para escribirla en mayúsculas. 

El tomar las riendas de nuestro Destino es necesario, aun cuando parte del mismo es tejido por las Tres Señoras, pero esos son los grandes telares que componen el mayor tapiz de nuestra existencia, de resto tenemos el libre albedrio sino ¿Por qué se nos enviaría a Malkuth a experimentar y sobre todo a vivir?

Vivir la vida, mas fácil es decirlo que hacerlo. Pero ciertamente, lamentable y fatídico es el sobrellevar una existencia impuesta por otros y que es contraria a nuestros verdaderos deseos y metas; tampoco quiero que se equivoquen al pensar que tengo una visión utópica donde todos vivan lo que realmente anhelan, eso es una quimera y siempre deben de haber esclavos y hombres libres, queda de parte de ustedes el decidir cuál de los dos desean ser, todos tienen la posibilidad de ser los señores de su existencia o permanecer conformes con lo exigido por una sociedad que siempre ha tendido a equivocarse. 

¿Por qué vivir una existencia condicionada por lo que padres, familiares y amigos esperan? ¿Por el temor a decepcionarlos? Un horror mayor seria el decepcionarse a sí mismos por llevar la vida en base a las expectativas ajenas.

Visiones profesionales, condiciones sexuales, inclinaciones religiosas, estilos de vida, todo ello ha de ser direccionado en base únicamente a nuestros deseos sin importar cuán incorrecto pueda parecerle al resto, después de todo si cada hombre y mujer es un Universo, ¿queremos ser regidos por otros? ¿Acaso el objetivo de todo esto no es ser el Dios de nuestro Cosmos? Quitarse las cadenas y experimentar la existencia como nos plazca y tomar el sendero que más nos guste es la base de la plena felicidad.

¿Cómo evitar entonces que la Libertad se convierta en Libertinaje? El viejo Crowley lo definió mejor que nadie: “Hacer tu Voluntad será el Todo de la Ley, Amor es la Ley, Amor bajo Voluntad”.

No soy Thelemita pero, por todos los Dioses del Tartaro, esa frase es para recordarla todos los días.
  
El Amor al cual Crowley se refería no es el bucólico sentir pasional o romántico sino la más elevada manifestación del Eros, que es en verdad un inefable estado de divina contemplación tanto externa como interna y al mismo tiempo tal éxtasis y exaltación se ve supeditado por las riendas de la Suprema Voluntad del Alma Inmortal que lo guía hacia el destino deseado 

Entonces seamos libres, vivamos como en verdad queramos, aun no es tarde para hacer el cambio. Siempre he dicho “prefiero ser un vagabundo feliz que un hombre rico apesadumbrado e inconforme”

Mientras no alcancemos la plenitud de la experimentación de nuestra existencia aun estaremos limitados y seremos incapaces de alcanzar la más cercana comunión con la Otredad y con los Antiguos Dioses. Ellos no quieren tener como discípulos a esclavos, sino hombres y mujeres libres y despiertos. 

Cuando algo os guste decidlo, cuando no, también; cuando quieran algo vayan y tómenlo, cuando algo les desagrade exprésenlo sin importar lo que dirán, la sinceridad absoluta es fundamental y relaja al espíritu, no se cohíban nunca. Devoradlo todo, el placer, el dolor, el amor, la nostalgia, y así cuando la senectud nos abrace la aceptaremos con festejo.

Y recordad la frase de Ezra Pound:

Esclavo es aquel que espera por alguien que venga y lo libere”.

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