Arte Maleficum



Arte Maleficum




Noche de Malefica

Cuando en las noches de Luna Menguante hayas de actuar
No olvides el predilecto incienso quemar
Olores fétidos haz de elevar
Junto al propicio toque marcial
Allí entre las oscuras velas brillaran
Las Dagas de un veneno fatal
Un precoz lamento el viento susurrara
Y sabrás que es tiempo ya
Elevaras el lamento infernal
Y contra el Sol danzaras
De Norte al Oeste lloraras
De Sur al Este gritaras
Y nuevamente al Norte veras
Y la tempestad arrojaras
¿Qué es el Karma te preguntaras?
Un vano recuerdo que no importara
Algo que los cobardes abrazaran
Y que la Luna Moribunda se llevara
Allí entonces sabrás
El deleite de los que se atreven la justicia ejecutar
Deja el trago amargo sobre el Altar
Y la manzana que se podrirá
Los negros perros aullaran
Y no habrá marcha atrás


Desde hace un tiempo estaba deseoso de hablar de este tema, el cual es tan extenso y rico que realmente tendría que escribir un libro completo al respecto, incluyendo, por supuesto, ritos correspondientes, sin embargo mi intención con esta entrada, que no será muy extensa, es el manifestar tanto mi posición personal, como la de mi Tradición, al respecto.

Mi motivación esta basada evidentemente en mi deseo de iluminar un poco este delicado tópico, en especial para aquellos, quienes ingenuamente, rechazan de lleno tales menesteres por infundadas y pueriles concepciones, intentando demostrar una inocencia que realmente carecen y que solo manifiesta la innata hipocresía de muchos pseudo practicantes del sendero mágico. Sabed que lo escrito a continuación esta basado en mi experiencia personal al respecto, además de la gnosis directa que he recibido de los Dioses y Espíritus de mi sendero.

El Arte Maleficum, o el Arte de la Maléfica, es un regalo de la mas suprema Diosa para sus hijos. Corresponde a Hekate, y solo a Ella, el primer obsequio destructivo para los antiguos. Esta deliciosa  y peligrosa concentración de habilidades y elucubraciones siniestras se otorga como una necesidad para la protección de los niños de la Eterna Señora, es el instrumento para vengar las afrentas sufridas por los practicantes del Arte, cuyo anhelo por la justicia y el deseo de proteger a sus seres queridos los impulsa a deshacerse de individuos dañinos y perversos.

No es un regalo para tomarse a la ligera, y no es un instrumento para el entretenimiento de los Magos y Brujos, la Reina es imperativa e inexorable en la necesidad de mantener su Don para el momento adecuado; cuando tales circunstancias se presentan, y son consideradas propicias por la mente del practicante que se encuentra en completa sintonía con la Reina del Infierno, todo el poder destructivo puede ser empleado sin problema alguno, hasta conseguir el resultado deseado, sea cual fuere. El uso del Maleficio es tan complicado como así lo determine el adepto para si mismo, consideraciones como el Karma son absolutamente irrelevantes cuando se trata de defenderse de un adversario, más aun cuando este pone en riesgo la vida o bienestar de nuestros seres queridos.

En verdad, y sin ánimos de sonar redundante, el Arte Maleficum es un Arte en todo el sentido de la palabra, y como toda disciplina práctica, incluyendo las marciales, requiere perseverancia, concentración y control, y al igual que todo arte puede ser realmente hermoso, tanto en su aplicación como en los resultados; el festín de sombras es en verdad un espectáculo orgásmico, cuyas corrientes energéticas pueden causar un deleite similar al propio acto sexual para ciertos practicantes.  

El defenderse es una realidad, y el Arte Maleficum puede ser usado para tal propósito, el finalizar con otra vida, si bien es parte de este Don, no es su única capacidad. La protección es igualmente una parte importante del siniestro regalo de nuestra Diosa Oscura.

El famoso Jarrón de Brujo, lleno de materiales cortantes y oxidados, e incluso de materia fecal y demás secreciones corporales,  es igualmente un viejo clásico, la clave se encuentra en su correcta consagración, utilizando los sellos adecuados para tal propósito, mas no daré especificaciones al respecto, de momento. Sin embargo este es un ejemplo de cómo las corrientes destructivas de la Maléfica pueden ser encausadas para una protección sana, será responsabilidad absoluta del que realice el ataque encontrarse con que la energía enviada es devuelta por el Jarrón con sus efectos dañinos multiplicados, si el ataque reflejado termina dañando a alguien mas aparte del Brujo o Mago adversario, escapa de nuestras manos y la culpa recae en el imprudente agresor.


Jarron Brujo (Witch Blottle) conteniendo agujas, clavos, corazón animal y orine


Cuando el Arte Maleficum fue creado por Hekate la corriente universal formulada para tal propósito permitió que otros hijos de Hekate, aquellos de naturaleza divina e infernal, creasen con su propio rastro energético nuevos rituales de esta talante, permitiendo que las filas de ceremonias y hechizos perjudiciales y protectores se incrementase, ese conocimiento fue traspasado gradualmente a los hombres, quienes, como si de un atavismo se tratase, cultivaron nuevos ritos oscuros para defenderse de sus enemigos.

Sin  embargo, los procedimientos mas peligrosos y fatales, aquellos que incluso pueden afectar a nuestros adversarios una vez desencarnados, quedaron a total discreción de los elevados miembros de la Jerarquía del Arte, concederlos requería, y aun requiere, un juicio por parte de los Poderes Reinantes, tal es la potencia abrumadora de la Maléfica mas secreta y terrible.

Se hace obligatorio aclarar, por deseo de Hekate, que muchos individuos mal entendieron el sentido del regalo que Ella ofreció, y comenzaron a aplicarlo indiscriminadamente, algunos solo por quitar de su camino a personas mas capaces que ellos en algún campo, otros envidiando la fortuna y talento ajeno, otros por simple capricho, muchos por un “amor” inconquistable; la necedad y falta de sabiduría para emplear correctamente tal obsequio cegó sus mentes.

Esta demás decir que la mas excelsa entre los Dioses castiga severamente el uso incorrecto de la Maléfica; si es momento de vengar una injusticia o agravio todas las legiones infernales y las sombras de los fenecidos por homicidio y demás crímenes atroces están a disposición del Brujo y el visto bueno de Hekate no lo abandonara, más si solo el capricho y la ambición imbuyen el deseo del adepto la Reina vera que el castigo sea adecuado y ejemplar. Tal es la voluntad de Ella.     

Al igual que para protegerse este Arte puede ser empleado para castigar al que así lo mereciere, y muchas son las formas de realizarlo, dichos trabajos requieren ser llevados a cabo en un adecuado círculo mágico, construido especialmente para tales menesteres como es tradición en el sendero. El círculo cumple dos funciones:

-Concentrar la energía destructiva adecuadamente evitando que se disipe y pueda causar daños innecesarios. Esto aumenta su importancia cuando se emplean las salvajes energías qliphoticas. 

-Evitar que se acerquen entidades negativas y perturbadoras que seguramente se verán atraídas por la apertura y levantamiento energético de las Puertas Negras. 

Esta de mas decir que la presencia de la Patrona del Árbol de la Noche, y la creadora misma de todo este Arte, es imperativa si queremos asegurarnos que no seamos afectados por las elevadas vibraciones energéticas y perjudiciales que se desatan. 

Aquí debo hacer un nuevo paréntesis.

Aquel que se atreva a emplear a Hekate exclusivamente para ritos maléficos, para así satisfacer sus vendettas personales, y de resto se olvide del Amor que debe tener por la Señora, ha de prepararse para ser victima de la furia tartárea. La Reina con sumo placer impondrá su ponzoñoso castigo al pobre humano que la vea como un mero instrumento de destrucción y no reconozca todo su poder. Están advertidos aquellos que solo recuerdan a Hekate durante las Lunas Menguantes y el resto de sus días la mantengan relegada.  

Finalmente podemos llegar a la última instancia del Arte Maleficum, y es el referente a los Trabajos Funestos.  

Debemos entender que el mundo no es un lugar lleno de inocencia, y la muchas veces falsa y fingida posición de permitir que el Destino resuelva las más terribles injusticias que hemos sufrido no es suficiente, e incluso podría ir más allá...

 ¿Acaso la aplicación de una Maléfica Fatal no podría ser parte del Destino de un individuo? ¿Acaso no fue Hekate quien nos otorgó a sus hijos tal regalo para usarlo cuando fuese necesario? ¿No podríamos ser nosotros instrumento divino para poner fin a una existencia dañina?  Es evidente que este último punto es en extremo frágil, pues no podemos saber con exactitud si es nuestro deber acabar por medios espirituales con otro ser humano, pero tampoco podemos descartar esa posibilidad, la llamada Muerte de Ojos Negros, el fenecer producto de un hechizo fatal, está escrita para ciertos individuos, esto basado en vivencias que debe experimentar por razones que escapan a nuestras consideraciones mortales.

El violador que escapa a la justicia terrenal, el pedófilo que es salvaguardado por poderosas instituciones, el misógino que se deleita al torturar y su posición impide que tenga el castigo que merece…Innumerables son los casos que podrían requerir el golpe fatal de los Dioses Brujos, negar la más oscura naturaleza del hombre no es excusa, al igual que tampoco lo es el intentar mostrar un rostro inocente y un hipócrita sentido de justicia karmica. Cuantos no hablaran de la necesidad de no dañar al prójimo y en sus habitaciones cerradas, creyendo que están solos, maquinan con deleite como castigarían a terribles delincuentes, para luego, apresuradamente, negar con su cabeza tales pensamientos para así tener tranquilidad consigo mismos.

El adepto del Arte no habla de no infundir el fatal castigo, ni tampoco invita a realizarlo expresamente, sencillamente sabe que es una necesidad en ciertas ocasiones, esta consciente de la realidad que esto abarca y nunca lo descarta en su totalidad, guarda silencio al respecto, y cuando es momento con resolución quemara el adecuado incienso saturnino y marcial, y le hará saber a su enemigo el significado tardío del arrepentimiento.

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