El Sendero Torcido



La Luna de Hekate por David Smith


 El Sendero Torcido
 Por L.J. Tang

Soy el Sapo
Aquel que deambula en los estanques infectos
Allí donde la muerte y la putrefacción han tomado guarida
Mas yo he sido inmune a su pestilencia
Y la ponzoña es parte de mi aliento
En aquellas profundas aguas
Donde el olvido tiene rostro
En aquellas profundas aguas
Donde la esperanza se mezcla con el desespero
Oh terribles aguas 
Fuente perfecta de mi Amada
La inexorable Reina
Inalcanzable
Inconmensurable
Déjame saltar a tu regazo
Tú la del pálido rostro
Oh infernal
En aquel instante trascendental
Cuando el azafranado peplo se tiñe de azabache
Aquella tonada tartárea
Y un susurro a la medianoche
Los silbidos en la Puerta del Oeste
Que llaman en pavor y resentimiento
Almas sin descanso
En violencia y soledad
Enemiga del día
Regodéate en la profana ceremonia
Mas sagrada para tu prole es
Los niños de este estanque
Con sonrisas maliciosas
Y miradas que se pierden en lontananza
Recordando los viejos cantares saturninos
Con los cuernos al aire
En orgías de melancolía y deseo
Oh mi Noctiluca
Pandeina inmisericordiosa
Canta con furibundo estruendo sobre este negro espejo
Y que los sapos asciendan desde tu ombligo
Entonces en las copas de los árboles comenzara el camino
Y tu Mago cubrirá su desnudo cuerpo con la negra tunica
Allí tú abrirás las puertas
Soltando nuestras tempestades en tu Mundo
Mas la marca del Sapo siempre la llevaremos en nuestro pecho
Y la ponzoña será parte de nuestro aliento
Para entonces nunca olvidar que este no es el recto sendero
Sino aquel torcido y malogrado
Repleto de negros prados
Nosotros somos los Sapos
Levantemos nuestra mano izquierda
Nosotros somos los hijos de la noche
Festejemos el Sabbat 
Entre gritos y tinieblas


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